
El cordobés oriundo de Isla Verde se fue de Argentina rumbo a Europa para darle continuidad a su carrera deportiva. Y vaya que fue exitosa: subcampeón del TCR Europeo en su primer año y luego campeón del mismo concepto en Italia. Franco apostaba a quedarse en el Viejo Continente, pero la oportunidad de llegar al mundial no apareció. No por falta de talento, sino por una realidad conocida en el automovilismo: el presupuesto. Con su familia ya arraigada en Europa, tras innumerables intentos por sostener su lugar, tomó una decisión fuerte. Un giro de 180 grados: mudarse a Estados Unidos y alejarse momentáneamente de la práctica activa. Allí apareció un nuevo camino. Conoció a Víctor González, dueño del equipo VGR Racing, quien lo invitó a sumarse a la estructura. Y Franco no dejó pasar esa puerta. Sin conocer los circuitos ni el Cupra TCR, en la primera fecha del Michelin Pilot Challenge en Daytona ya mostró su nivel estando muy cerca. Este fin de semana, finalmente, llegó la recompensa: victoria junto a su compañero Taylor González. Una historia que confirma que en el automovilismo —y en la vida— no siempre gana el que nunca se cae, sino el que sabe reinventarse. Porque a veces, volver a empezar… es la mejor forma de llegar. Jorge Magistris